INSEPARABLES PODERES: ALTOS REPRESENTANTES DEL EJECUTIVO, LEGISLATIVO Y JUDICIAL ALMUERZAN EN NUEVA YORK CON INVERSORES EN LA SEDE DEL BANK OF AMERICA

Almuerzo con el presidente de la Cámara de Diputados, del Senado, el Ministro del Supremo Toffoli, el Gobernador de Sao Paulo e inversores extranjeros en sede del banco estadounidense, escabulló la connivencia de los tres Poderes, y los abusos de la democracia brasileña. Ausentes, aunque representados por los demás Poderes: Presidente Bolsonaro y Paulo Guedes.

por Nadia Comani, Defend Democracy in Brazil Committee / New York


El presidente de la Cámara, Rodrigo Maia y el Presidente del Supremo Tribunal Federal, José Antonio Dias Toffoli, desembarcaron del mismo coche ante la torre del Bank of America, en Nueva York, al comienzo de la tarde de este 13 de mayo. Juntos, el juez y el diputado, siguieron al almuerzo con los llamados inversores extranjeros en la sede del banco. No hicieron caso de la mala impresión posible al verse juntos, ya que los dos representan diferentes poderes en el país, tampoco en la parcialidad del más alto cargo del Poder Judicial, en encuentro con los intereses financieros. En la audiencia, muchos brasileños (algunos venidos directamente del aeropuerto, con el equipaje y todo) mientras se escucha solo portugués en el vestíbulo del edificio. Por otra parte, nuestros oídos afilados escucharon comentarios sobre el proyecto de la reforma de la previsión, en tramitación en el congreso. "Es difícil", dijo uno. "¿Possible pasarlo?" Preguntó otro.


Esta es la principal cuestión entre los ejecutivos de Park Avenue y de Wall Street, quieren resolverlo cuanto antes. Alrededor de 120 invitados se sentaron para almorzar en mesas redondas frente a la mesa principal, rectangular, que reunió al Presidente del Senado, David Alcolumbre y al Gobernador de São Paulo, João Dória. Un almuerzo que, en la programación oficial, debería haber contado con el presidente Presidente Jair Mesias Bolsonaro y su Ministro de Economía Paulo Guedes. La ausencia de los dos, causada por las protestas que lideramos -  resultado de una coalición de diversos grupos estadounidenses - fue asunto a la salida del almuerzo. Rodrigo Maia intentó pasar la impresión de que no hacía la menor diferencia si ellos estaban físicamente presentes o no. Podían participar activamente de las importantes agendas del pais desde cualquier lugar: Nova York, Dallas, São Paulo, Brasilia… Clara referencia  al caso de que Bolsonaro no consiguiera venir a Nueva York a recibir el premio de Personalidad del año, entregado anualmente por la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos, en el Museo de Historia Natural. Es importante recordar que tanto el Museo como varias otras empresa rechazaron la ceremonia este año. 

Protestas diarias por más de 14 grupos de activistas y cuatro grandes ONG, patrocinios cancelados por al menos cuatro grandes empresas y las declaraciones abiertas y directas del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, hicieron la presencia de Bolsonaro en Nueva York absolutamente inviable, además de visiblemente no deseada. Una de las peticiones, iniciadas por el Senador Estatal Brad Hoylman, cuya jurisdicción cae sobre el distrito de Times Square, llegó a alcanzar 82.000 firmas contrarias al premio que será anunciado hoy por la noche en el Hotel Marriott - único espacio que aceptó realizar el evento, contradiciendo sus valores de inclusión e ignorando un gran número de clientes. La actriz Debra Messing, llegó a pedir boicot a la red de hoteles, en uno de sus tweets.


El grupo de políticos y el juez del Supremo Tribunal Federal tomaron lugar en el almuerzo con el propósito de intentar apagar esa mala impresión. "Cuando se viene a un viaje como este y se tiene la participación del presidente de la Cámara, del Senado, del Gobernador Dória y del Ministro del Supremo, uno está diciendo lo siguiente: nuestras instituciones están funcionando y respaldando nuestro sistema y asegurando que lo que sea aprobado por el legislativo será respaldado por el sistema ", dijo Rodrigo Maia.

Pero lo que es obvio, es justamente lo opuesto. Si se necesita probar que el sistema funciona, que la democracia funciona, mezclando, incluso, los poderes, en lugar de separarlos - como dicta la buena democracia, y el verdadero Estado de Derecho - es señal de que hay mucha desconfianza, y por qué no decir, mucha colusión por ahí. El presidente del Senado, David Alcolumbre, fue aún más lejos:" mostramos para los inversores que Brasil va a transformarse en un estado capaz de controlar las finanzas públicas, generar empleos y desburocratizar el estado. Esta semana, venimos a presentar en Nueva York el Brasil que estamos construyendo ". Señal clara de que algo fue destruido y, ahora, debe ser “representado” a un grupo de inversores brasileños, y algunos extranjeros, en un intento de construcción dudosa, e incluso escandalosa, en un día de lluvia en Nueva York.

Natalia Campos